Historia de la Corte de Honor

En 1911 se inaugura la Cripta de la que habría de ser Catedral de la Almudena, trasladándose a ésta la imagen de la Patrona, que tras la demolición en 1868 de su templo, (la iglesia de Santa María, construida sobre la antigua mezquita) había ido padeciendo un largo peregrinar por distintos templos madrileños, hallándose en ese momento en la Iglesia de las Religiosas Bernardas, también llamada “del Santísimo Sacramento”, hoy Catedral Castrense.

 S.A.R. la Infanta doña María Teresa de Borbón y Habsburgo-Lorena, hermana de S.M. el rey Alfonso XIII, tenía su palacio frente a la Cripta, en lo que hoy es Parque de Mohamed I, y acostumbraba a visitar diariamente a la Patrona de la capital, por la que sentía una particular devoción.

 Así puede comprobar que Santa María la Real de la Almudena está frecuentemente sola; tan sola como lo estuvo durante casi cuatrocientos años en el hueco de la muralla de Madrid… Pero entonces la acompañaban dos velas encendidas. Dos velas que milagrosamente permanecieron sin apagarse durante los largos siglos de su escondite.

 Entonces, la infanta decide que hay que encender nuevas velas en torno a la Virgen para acabar con su triste soledad al calor constante de unos corazones encendidos de amor por Ella. Por eso, con un criterio absolutamente palaciego, crea la Corte de Honor. Esa Corte de Honor que habrá de rodear, de ahí en adelante, a la más alta de las Reinas.

 La Corte de Honor nace el día 25 de marzo de 1912. En una de las fechas de mayor trascendencia para la historia de la Cristiandad: la Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de María. Hay que añadir además que, en esos momentos, la infanta está embarazada, circunstancia que posiblemente influya en la elección de tal fecha.

 Se establece, pues, una nueva cita anual para la celebración de un acto solemne en honor de Santa María la Real de la Almudena: la Fiesta Capitular, que reúne al Capítulo de Damas de la Corte, que tendrá lugar el 25 de marzo de cada año. Este día se une en el calendario a las otras dos fechas importantes en la historia de la Patrona de Madrid:

  •  el 8 de septiembre, conmemoración del Voto de la Villa y
  • el 9 de noviembre, aparición milagrosa de la imagen en la muralla de Magerit.

 En ellas acompañan a la Virgen y le rinden culto las otras dos Congregaciones de la Almudena: la Real Esclavitud (fundada en 1640) y el Santo Rosario Cantado (fundado en 1758).

 La Corte de Honor comienza con el mayor esplendor su andadura junto a la Virgen. Las damas de la nobleza madrileña acuden regularmente a acompañar a la Reina de Cielos y Tierra, durante un constante turno de vela.

 Pero la infanta fallece de sobreparto en el mes de septiembre de 1912. Ese año, marcado en sus comienzos por la hermosa fecha de la creación de la Corte de Honor, llega a su fin con la triste noticia de la desaparición de su fundadora en plena juventud.

 A partir de ese momento, la Corte de Honor vive los acontecimientos históricos que marcarán el siglo XX para España y su capital: los últimos años del reinado de Alfonso XIII, la proclamación de la II República y la expulsión de la Familia Real del país, hasta la explosión de la Guerra Civil en 1936.

 Terminada la contienda el 1 de abril de 1939, la Virgen aparece en su Altar de la Cripta con una soga rodeando su cuello y un letrero a sus pies, que dice: “¡Respetadla!”. Gracias a Dios la imagen de la Almudena no ha desaparecido durante el conflicto, como ocurrió con otras muchas advocaciones. La Patrona de Madrid aparece de nuevo, ahora sin velas, pero salvada por el amor de algún hijo desconocido que no quiso que Madrid se quedara sin su Madre…

 Precisamente una Dama de la Corte de Honor, doña María Álvarez Rodríguez será la que libere las ataduras que la contienda había dejado en la imagen de la Virgen.

 La vida de la Corte de Honor vuelve a la normalidad aunque nunca se llegó a recuperar el fin original de la vela ante la Virgen ni su auge primitivo. Con el paso de los años vuelven a celebrarse las Fiestas reglamentarias ante la Patrona de Madrid, se colabora en la Coronación Canónica de Santa María la Real de la Almudena (1948) y desde 1954 le da culto en la Catedral de San Isidro, donde el cabildo ha decidido trasladar la Imagen.

 Pero la Virgen padece un triste e inexplicable olvido por parte de su pueblo madrileño, que incluso discute su patronazgo adjudicándolo a la Virgen de Atocha o a la de la Paloma.

 La propia Corte de Honor se ha visto reducida a un pequeño grupo de unas 250 señoras que apenas pueden cumplir su misión primordial de culto a la Patrona y cuyos mínimos ingresos apenas alcanzan para cubrir el gasto de la Fiesta Capitular.

 Así llegamos a enero de 1971, cuando una Junta renovada se ocupará de dar nuevos bríos a su labor. Con la aprobación del Cardenal-Arzobispo de Madrid, Monseñor Vicente Enrique y Tarancón, el 20 de mayo de 1972 se resuelve ampliar la Corte de Honor a una gran Asociación de Damas en la que el Capítulo queda circunscrito a los cargos directivos, Damas Celadoras incluidas. Su misión consiste primordialmente en dar culto a Santa María la Real de la Almudena, y extender su conocimiento a todo Madrid. Ahora bien, recordando aquel triste momento en que hubimos de llamarla “la Gran Olvidada”, se crea una obra de ayuda a sus hijos más olvidados, especialmente aquellos que no saben tender la mano y prefieren morir de hambre, antes que hacerlo de vergüenza.

 El culto y conocimiento de la Patrona de Madrid ha seguido su marcha ascendente hasta llegar en la fecha inolvidable del 15 de junio de 1993 a la inauguración de su Catedral, consagrada por Su Santidad el Beato Juan Pablo II. Con ello, las obras iniciadas cien años antes, finalizaron felizmente gracias al impulso decidido y entusiasta del siempre recordado Cardenal-Arzobispo de Madrid Ángel Suquía Goicoechea, y al trabajo constante y denodado del hoy Deán de esta Catedral, monseñor don Antonio Astillero Bastante. La Corte de Honor, en esta labor de difusión de la devoción mariana madrileña, cuenta con el apoyo entusiasta del Cardenal-Arzobispo de Madrid don Antonio Mª. Rouco Varela, que aprovecha toda ocasión para impulsar en la capital de España el amor y devoción a nuestra Patrona.

 La Corte de Honor sigue su caminar histórico contando en la actualidad con más de 2.500 Damas y Niños/as, repartidos entre 100 Coros coordinados por una Dama Celadora.

 Conviene aclarar que todo el trabajo que esta Corte de Honor realiza, lo llevan a cabo de manera voluntaria y desinteresada tanto la Junta Directiva como las Damas Celadoras, por lo que todos los ingresos recaudados a través de las cuotas de importe voluntario de sus Damas están destinadas al culto a la Virgen y a la Obra de Ayuda a los Olvidados, tal y como precisan nuestros Estatutos.

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