“ Conferencia de Macarena D’Ocón Alvarez de Linera, 28-XI-2012″

El día 28 de noviembre tuvo lugar en la Sala capitular de la S:I.C. el cierre de los actos conmemorativos del I Centenario de la Corte de honor de Santa Maria la Real de la Almudena con una conferencia que corrió a cargo de la Presidenta Dª. Macarena D’Ocón Álvarez de Linera, teniendo como tema la historia de esta institución.

Partiendo de la muerte de su fundadora, S A R la Infanta Mª Teresa de Borbón y Habsburgo-Lorena, inicio su exposición analizando la filosofía que tuvo en sus orígenes y que era fundamentalmente dar culto a la Virgen a través de las “velas” ante ella y demás ceremonias religiosas ante la Patrona de Madrid. Heredera del proyecto de su sobrina fue la Infanta Dª. Isabel de Borbón, La Chata, quien durante años, mantuvo ese mismo criterio, que se vio roto en parte , primero por la caída de la monarquía y más tarde por la guerra civil. Al acabar la contienda había que partir de cero y la marquesa de Figueroa, con un grupo muy reducido de Damas, siguió  prestando ese homenaje que empezaba a resultar totalmente insuficiente a tenor de los nuevos tiempos.

Analizó, seguidamente, el cambio de Presidenta tras el fallecimiento de la marquesa de Figueroa, cargo que fue a recaer en la persona de Dª. Concha Polo Aguilar-Tablada, de Álvarez de Linera, dedicándole un emocionado recuerdo, ya que es la primera de su familia que va a ostentar ese cargo. Hizo un estudio delicioso de las primeras fiestas capitulares, del cambio de fechas para celebrarlas, del olvido en que Madrid tenía a su patrona y hasta de las mínimas cuotas que se pagaban en aquellos años. Todo aderezado con multitud de anécdotas que tenían no solo el valor del rigor histórico sino también de sus personales recuerdos vividos en el seno de su casa.

Al dejar su cargo la segunda Presidenta, paso a ser elegida como tal su hija Clara Álvarez de Linera Polo, de D’Ocón, quien va a ser la trasformadora de la Corte de Honor. El numero de Damas crece de manera espectacular, implicando en el proyecto a las mas altas personalidades de la nación, quienes con su presencia darán una proyección extraordinaria al conocimiento de la historia y devoción a Sta María la Real de la Almudena. Clara se multiplica creando las fiestas “temáticas”, la toma de medallas, los solemnes capítulos y estando atenta a que, ante cualquier acontecimiento que afecte a los valores que defiende la Corte de Honor, desde ésta se le de cumplida respuesta. Fue un momento de la conferencia en que todos los asistentes sintieron la emoción de recordar hechos vividos por muchos de ellos y que a través de las imágenes proyectadas volvían a ser de plena actualidad.

En ese momento, año 1971, va a cambiar la vieja “filosofía” fundacional ampliando sus objetivos. Además del culto a Maria y de su divulgación, Clara planteó la necesidad de hacer algo más. Surge así la misión de ayuda y amparo a los pobres olvidados de Madrid que se convierte en uno de los grandes pilares de la obra. Luego vendrán las Hojas de Caridad, que cada año dan constancia de ese esfuerzo y que son el mejor resumen de la tarea realizada.

Analizó la conferenciante las relaciones siempre exquisitas con el Cabildo Catedral evocando a alguno de sus Presidentes, ya fallecidos, que tanto hicieron por apoyar a la Corte de Honor y a su labor. De manera especial se detuvo en la figura del Cardenal Suquia, “el cardenal de la Almudena”, que siempre alentó a las “Damas de la mantilla”. Asimismo tuvo un emocionado recuerdo para las autoridades madrileñas siempre colaboradoras al máximo y siempre abiertas a nuevos proyectos.

Seria imposible resumir en unas líneas toda la historia de este Capítulo de Damas relatada de manera deliciosa por su actual Presidenta, hija y nieta de las anteriores. El ruego de todos los que la escuchamos es que esto se plasme en un libro porque es la memoria autentica y detallada de 100 años de labor. A pesar de que la charla diera fin con la procesión de traslado de la Virgen de la Almudena a su nueva catedral es necesario guardar como un tesoro lo relatado porque son vivencias conocidas en primera persona que constituyen la autentica memoria histórica no solo de nuestra institución sino también de la vida madrileña en esos años.

El Papa Julio II dio un nombre hermosísimo a Dª  Teresa Enríquez. Por su amor a la Sagrada Eucaristía la llamo “la Loca del Sacramento”. Después de escuchar esta conferencia y conocer a fondo la obra de esos años habría que ponerle a Clara Álvarez de Linera el nombre de “la Loca de Sta Mª la Real de la Almudena”.

Fue un cierre esplendido para unas celebraciones excepcionales de las que todos nos sentimos orgullosos. Y desde aquí nuestro rendido homenaje a las que hicieron posible estos cien años y nuestro aplauso y gratitud a Macarena D’Ocón como juglar que ha cantado un tiempo imborrable.

Águeda Castellano Huerta.

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